¿Eres una persona nerviosa? Aprende a controlar sus efectos

¿Eres una persona nerviosa?

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Si eres una persona nerviosa, o tienes tendencia a ponerte nerviosa, que sepas que no eres la única. Puede que te resulten familiares algunas de estas situaciones:

  • Estás en una primera cita y te tiemblan literalmente las manos.
  • Te han pedido que hagas una presentación en el trabajo y te preocupa tropezar con tus palabras o tener palpitaciones inducidas por la ansiedad.
  • Te vas de vacaciones y la idea de dejar atrás todas tus responsabilidades te asusta tanto que no puedes dormir la noche anterior al vuelo.

El nerviosismo no siempre es malo: suele ser la forma que tiene nuestro cuerpo de decirnos que algo es importante para nosotros, o que deseamos mucho algo. Significa que nos importa, y creo que eso está muy bien. Si no nos importara nada, la vida sería aburrida, ¿verdad?. Pero, lo sé, también puede ser debilitante y frustrante cuando queremos hacer algo y nos sentimos paralizados por los nervios.

Por mucho que intentemos tranquilizarnos, a veces parece que nuestro cuerpo está fuera de nuestro control cuando estamos nerviosas. A menudo nos sentimos impotentes ante esta sensación, pero no tiene por qué ser así. Tú puedes aprender a gestionar el nerviosismo.

¿y si pudieras controlar tu nerviosismo? ¿Y si pudieras gestionar esa ansiedad que tienes ante un acontecimiento importante, o ese nudo en el estómago por miedo justo antes de empezar un nuevo trabajo, y convertirlo en… algo placentero para ti?

Sigue leyendo para aprender a hacerlo.

¿Qué significado tiene ser una persona nerviosa?

¿Es usted una persona nerviosa? Si es así, no te preocupes. No eres el único.

Puede que en este momento te sientas un poco insegura de ti misma. Puede que nunca hayas pensado mucho en tu nerviosismo, o quizá lleves tiempo pensando en ello. Puede que hayas hablado con alguien sobre ello, o incluso que hayas acudido a un médico. En cualquier caso, estás en esta página porque quieres saber más.

Para saber si eres una persona nerviosa, intenta responder a estas preguntas:

  • ¿Alguna vez te han preguntado cómo te ha ido el día y has dicho «bien» cuando en realidad no ha sido así?
  • ¿Te parece que pasas la mayor parte del tiempo preocupada por lo que los demás piensan de ti?
  • ¿Te sientes incómoda en las relaciones sociales y no sabes qué decir?
  • Cuando alguien te pide su opinión, ¿te sientes a menudo presionada para dar la respuesta correcta?

Si has respondido afirmativamente a la mayoría de estas preguntas, es probable que seas una persona nerviosa.

¿Qué significa ser una persona nerviosa?

Una persona nerviosa puede ser alguien que tiende a ser callada y tímida en público, o tiene miedo de cometer errores. También puede ser una persona acomplejada, es decir, preocupada por lo que la gente piensa de ella. Otros rasgos de una persona nerviosa pueden ser la preocupación excesiva, la baja confianza en sí misma, la irritabilidad y la sensación de agobio o tensión.

Si eres una persona nerviosa, es importante recordar que no hay nada de malo en ello. Lo único que te diferencia de otras personas es la correcta gestión emocional ante diferentes situaciones y circunstancias. Ser una persona nerviosa no significa ni que seas inferior ni menos que otras personas, lo único que significa es que a veces tus emociones serán más intensas que las de otras personas.

¿Cómo se siente una persona nerviosa?

¿Cómo se siente una persona nerviosa? (se repite con el encabezado) A menudo sabe que algo le molesta, pero no puede concretarlo. Puede ser:

  • Sentirse especialmente ansiosa por la noche.
  • Tener dificultades para permanecer sentada.
  • Sentirse tensa y preocupada.
  • Tener sensación de mariposas u hormigas recorriendo su cuerpo.
  • Sentirse intranquila antes acontecimientos aparentemente no peligrosos.
  • Sentirse temblorosa sin que haya nada preocupante.
  • Tener mucha rumiación mental, su cabeza no para de darle vueltas. 

Consecuencias de ser una persona nerviosa.

Cuando nos sentimos nerviosos, puede ser difícil ver cómo afecta a nuestra salud más allá de la sensación de malestar e inquietud. Pero los nervios se han relacionado con una serie de síntomas y afecciones físicas. En vez de esto yo pondría lo siguiente: 

El ser una persona nerviosa afecta en diferentes aspectos, como son los aspectos psicológicos como sensación de tristeza, de apatía, intranquilidad o desesperación excesiva por encontrarse así. Pero, uno de los problemas que más preocupan a las personas nerviosas sin lugar a duda, son los síntomas físicos generados por nerviosismo.  

Síntomas físicos en una persona nerviosa

Algunos de los síntomas físicos como consecuencia del nerviosismo y la ansiedad:

  • Sudoración
  • Latidos del corazón acelerados
  • Sensación de falta de aire. 
  • Respiración acelerada
  • Náuseas o dolor de estómago
  • Temblor/temblor quitar una que se repite
  • Sensaciones de frío y/o calor en el cuerpo o en las extremidades
  • Dolores de cabeza
  • Mareos
  • Frecuentes ganas de orinar (o defecar)
  • Hormigueo o parestesia en diferentes partes del cuerpo. 
  • Tensión muscular o contracturas

Pero eso no es todo. Los nervios también pueden afectar a la salud del corazón, ya que las personas con vidas demasiado estresadas o con tendencia a la ansiedad suelen tener más problemas de salud en general, incluidos los cardiovasculares. De hecho, se sabe que la depresión implica un mayor pronóstico cardiológico, según la Fundación Española del Corazón.

Si te identificas como persona nerviosa, necesitas hacer cambios en tu vida

Lo primero que debes hacer es reconocer tu nerviosismo y aceptarlo. No puedes luchar contra ello sin más, necesitas averiguar cuáles son las causas que te lo provocan, y dirigir toda tu energía en una dirección que sea positiva para ti. Cuando llevas tu energía a buscar soluciones en vez de enfocarte en el problema, a tomar conciencia del origen de tu ansiedad y de tu nerviosismo, los síntomas, tanto físicos como emocionales, se empiezan a reducir.

Nivel de ansiedad

Cierto nivel de ansiedad es una reacción normal al estrés. Te ayuda a lidiar con una situación tensa en la oficina, a estar más concentrado o actuar con mayor velocidad ante una situación que lo requiera, a estudiar más para un examen o a mantenerte concentrado en un discurso importante. En general, te ayuda a sobrellevar la situación. Pero cuando la ansiedad y el nerviosismo se vuelven difíciles de controlar o se producen con demasiada frecuencia aunque no haya ningún peligro presente, se convierte en un trastorno incapacitante.

Esto no significa que, si te sientes ansiosa o nerviosa de forma habitual, haya algo mal en tu cerebro. Es simplemente la forma en que algunos de nosotros reaccionamos ante determinadas situaciones o circunstancias de la vida. 

Como bien dijo Carl Gustav Jung, “Hasta que no hagas consciente lo que llevas en tu inconsciente, este último dirigirá tu vida y tú le llamarás destino”. Esta frase lo que quiere decir es que en muchas ocasiones no sabemos el por qué reaccionamos de una determinada forma ante unas determinadas circunstancias, y ahí es donde interviene nuestro inconsciente. 

Hay estudios que indican que más del 95% de nuestras acciones están determinadas por nuestro inconsciente, de forma que solemos actuar de forma automática. En el inconsciente se acumula toda la información aprendida a lo largo de nuestra vida. Por lo que el principal trabajo es hacer consciente todas esas creencias y aprendizajes adquiridos.  

Si esto te resulta familiar, no te preocupes: mucha gente tiene el mismo problema.

El ejercicio, las actividades aeróbicas y la meditación pueden ayudar.

Existen diferentes formas de empezar a gestionar la ansiedad y el nerviosismo, como puede ser el ejercicio, las actividades aeróbicas y la meditación. Realizar estas actividades pueden ayudar positivamente a una persona nerviosa.

El ejercicio físico mejora el estado de ánimo, alivia el estrés y mejora el sistema inmunitario. Lo mejor sería hacer ejercicios aeróbicos con regularidad, como correr, nadar, montar en bicicleta, bailar o caminar a paso ligero. También puede probar una actividad algo menos intensa, como el Tai Chi o el yoga.

Por otro lado, practicar meditación ayuda a tu cuerpo a desestresarse y relajarse, te ayuda a vivir en el momento presente sin anticipar un futuro que no conocemos ni sabemos. Además, practicar la meditación también te ayudará a concentrarte mejor durante el día al despejar tu mente de todo ese desorden aleatorio que tiende a estorbar y te ayudará a dormir mejor por la noche. 

Utiliza estas técnicas en conjunto y te sentirás mejor pronto.

Para muchos de nosotros, sobre todo cuando el estrés y la ansiedad son consecuencia de nuestro ritmo de vida diario, pueden controlarse y reducirse sacando tiempo para hacer algo de ejercicio y meditación. 

Da un paseo por el parque o quédate en casa meditando. Puedes hacer estas cosas solo o con un amigo. Incluso puedes probar una actividad como correr. Cualquier cosa que aumente tu ritmo cardíaco te ayudará a sentirte mejor. 

El sentirte tranquila y relajada es importante no sólo para ti, sino también para los que te rodean, puesto que el estado de nerviosismo y ansiedad se expande con mucha facilidad a las personas de nuestro alrededor. Así que hazlo por los que más quieres, y sobre todo, por y para ti. 

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